No he empezado este año con mucha energía… Desde Navidad no tengo ganas de bordar, algo significativo en mí, aunque no sé si en casa se han percatado de ese detalle o si se han parado a pensar en que eso pueda significar algo… En fin…
De vez en cuando me obligo a dar cuatro puntadas por Mamen, aunque ni siquiera mi color favorito me anima a bordar. Hago cuatro cuartos de cruces griegas y vuelvo a condenar la tela al cajón durante días… Anoche he conseguido terminar el calado interior del portarrollos azul. Intentaré terminar al menos éste…
Satisfecha, terminé de armar el neceser justo para regalárselo a mi niña el día en el que cumple 18 años. Quedó algo más pequeño de lo que había imaginado y al verlo cosido pensé que sería ideal para guardar las bolsitas de los pantys.
Mi entusiasmo por mi serie de tapetes “Cruces Amigas” me hizo aparcar este bonito bordado que había dejado a falta de una vuelta de cruces griegas para completar el borde. Ayer lo retomé para terminarlo antes de continuar con el tapete de cuatro rombos que, de buen seguro, me llevará más de un mes para completar el bordado de la puntilla.
El gráfico original lleva un lazo en el espacio central y un rosetón en la parte trasera del neceser, pero a mí me gusta así, de modo que esta semana ya me dedicaré al montaje del neceser.
Necesité dos semanas y media para bordar la puntilla interior con las cruces griegas completas y la exterior con las cruces alternas y el punto de encaje, pero por fin logré terminarlo y viéndolo ahora así recortado y luciendo en la mesilla a la que está destinado se me olvidan las horas de sueño y los pinchazos en el dedo corazón de la mano izquierda… Estoy absolutamente encantada con el resultado y no veo la hora de ver este conjunto de tapetes completado.
El deseo de ver el primero de mis tapetes terminado no me ha dejado parar en estos días robando incluso horas al sueño… La puntilla exterior fue mucho más amena y rápida de bordar. Lo más delicioso fue recortar el tapete liberándolo de la tela que ocultaba su esplendor. Si ya era una maravilla ver los tapetes de mis compañeras (Ana, Anna, Blanca, Rosa, Chary, Consuelo, Estrella, Magalys, Mamen, Marian, Marisol, Miren, Berta, Vicky y Virginia), tener ahora el mío en mano me parece sencillamente impresionante y casi un milagro.
Necesité una semana entera para hacer la puntilla interior. Se me ha hecho eterna y eso que sólo es el tapete pequeño de un rombo… No quiero ni pensar cuánto tardaré en hacer esta vuelta en el tapete de cuatro rombos.